jueves, 31 de marzo de 2011

si tú no me lo das lo tengo que inventar...


Hace tiempo que no creo en nada, ni en los amigos de regalo, ni en las sonrisas preciosas, ni en el amor de película;no creo en los políticos de un país y sus medidas, no creo en los exagerados gestos de bondad y amor en un mundo corrupto de odio y envidia. Mucho menos es lo que creo en mí y mis posibilidades para algo.
Mucho menos me creo cuando me cuentas historias de esas magníficas tuyas que parecen salidas de una peli de ficción, ni tú te las crees ni yo tampoco. Lo sabes de sobra, sabes que te pillo la mentira como si tuviera un detector para ello; y es que nadie te conoce como yo. Pero sabes lo peor? que me divierte seguirte el rollo, realmente lo adoro; me encanta escucharte contar esas cosas imposibles y que intentes engañarme, no sé por qué pero me encanta. Cosas tontas como que te vas a ir a estudiar a Holanda, o como que eres un experto hablante del italiano. Me sacas de mis casillas cuando me niegas cualquier sentimiento hacia mi al mismo tiempo que me dices la cosa más bonita del mundo, porque...he llegado a la conclusión de que nadie me conoce como tú. Sabes como venir y tenerme ahí en alerta, super pendiente. Me encanta que me des una de cal y otra de arena, me hace gracia, es interesante.

Eres la justa medida de ganas de odiarte y cosas bonitas que te convierte en droga.

miércoles, 23 de marzo de 2011

así pasaban todo el día haciendo un pulso cabeza y corazón...



Otra vez aqui, en desequilbrio con la vida. Preparándome para recibir lo que venga. Vete tú a saber por qué extraña razón has decidido que ahora era buen momento. Supongo que te apetece y no necesitas más como siempre.
Coges y vienes aquí como si no pasase nada,como si los días no hubiesen sucedido, y vienes a contarme tus cosas como siempre.
Yo estoy aqui para tus tonterías y para escucharte, para todo lo que te ha podido pasar en estos días,anécdotas, como siempre.
Y como siempre sonrío porque cuentas conmigo.





Viviendo rápido para no pensar.

miércoles, 2 de marzo de 2011

se que no soy fácil, que a veces manda huevos, que aunque quiera no puedo dejarte de mirar...




































Ahora vienes,ahora vas, ahora ríes,ahora lloras, ahora llamas, ahora ni me piensas, ahora corres, ahora ni te mueves. Maldito cobarde, ven aquí y llévate toda esta mierda de una puta vez. Échale un par y dime lo que sientes, no huyas como de costumbre. Tómate una cerveza conmigo y desahógate de lo perra que es esta vida, o llama llorando. O mejor, llama inventándote una bonita historia con una bonita chica como haces siempre, pero habla. Habla que sigo aquí que me tienes en tu vida aunque a veces se te olvide. Que ya son 59 días los que hace que no escucho tu voz hablando de tus problemas y de tus historias de amor, que te echo de menos.


No puedo evitar ser a la vez la lija y la seda.

martes, 1 de marzo de 2011

no me preguntes cualquier cosa, te echo de menos a morir...


Cuánto puede hablar una mirada? Una mirada sólo dura unos segundos, unos instantes en la vida que pueden cambiarlo todo. Cuando alguien nos mira somos capaces de entender lo que siente en ese mismo momento, una mirada puede destrozarnos o hacernos la persona más feliz del mundo. No necesitamos de ningún idioma teniendo la mirada.

Recuerdo muchas miradas, pero sobre todo aquellas que me han dejado sin aliento; esa persona te mira y le sale una leve sonrisa, te mira a los ojos y entonces se hace un silencio abismal, aunque estés en medio del ruido no oyes más que los latidos de tu corazón, sientes los golpes en tu pecho y lo único que notas es el color rojo del que se están poniendo tus mejillas; a veces hasta temblamos.

Y es que, realmente, lo que de verdad importa en esta vida, son los momentos que nos dejan sin aliento.

Que lo que quiero son estos detalles.

lunes, 28 de febrero de 2011

tú y yo mintiendo cada momento, partiéndonos el culo del azar...

Para qué? para qué vamos a ser como los demás?Pudiendo evitar lo cotidiano, lo normal, lo común; pudiendo ser la excepción que confirme la regla, por qué vamos a conformarnos con ser parte del todo, sin más?Somos una historia, un algo diferente, inconformistas.Vamos a alejarnos de la mierda, del mundanal ruido y a hacer lo que nos venga en gana. Vamos a sonreír juntos y a hacer mil locuras, que le den al mundo. Vamos a hacer de esto una poesía, una película o una canción.

Vamos a lo que sea pero vamos juntos.

jueves, 24 de febrero de 2011

y dicen que estaba cantado, y yo digo lalala...

Ardió el colchón, donde tú y yo, mojamos nuestros flacos huesos secos tiritando y un amor tan prieto y dulce, como no pensé que habría algo tan dulce en tu voz.





Somos dos, para qué queremos más?

Dos, el número de la perfección, dos son los días del findesemana, dos son los géneros que existen, dos son los ojos que tenemos, dos son los componentes de una pareja, dos...dos de dueto.
Dos son las palabras que forman un te quiero y dos son las sonrisas que se producen cuando una persona se lo dice a otra. Dos son las personas que bastan para crear vida. Dos son las manos que crean ilusión con la misma facilidad que la destrozan. Dos son los minutos que puede durar la canción más bonita del mundo.

Dos somos tú y yo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

de hielo en los ojos, de miedo a encontrarse, de huecos de rotos, de ganas de odiarse...


Esta mañana, en el tren, he visto a una señora que llevaba dos pares de gafas de ver exactamente iguales, unas puestas y otras en el cuello de la camisa; ¿miedo al despiste?¿a la pérdida?
Si lo pensamos bien el miedo está a nuestro alrededor las 24 horas del día. Nada más despertar, tenemos miedo al día al que nos enfrentamos, tenemos miedo a no alcanzar nuestras metas, a no gustar física o mentalmente, miedo a que nos eviten, miedo a que nos ignoren, miedo a cruzar la calle...
Pero del miedo del que aquí hablo no es ninguno de los anteriores, sino miedo al amor/odio/dolor...
Miedo de cuando te miro y me miras con esos ojos, de cuando me sonríes y me dejas sin respiración. Miedo de cuando discutimos y me enfado. De no saber si mañana estarás aquí o allí, si va a seguir todo o no va a seguir nada. Miedo de cómo se mueven tus manos y de cómo tiemblas cuando estás nervioso. Miedo de quererte más de lo que está escrito, de quererte sin querer.
Y, ¿sabes qué es lo que más miedo me da?
Que algún día nos tengamos que olvidar.