Y sueño, sueño con cosas improbables, con ese cuento de cuenta cuentos, con un millón y medio de miradas y un par de ellas más, con llegar a entenderme algún día y reírme de todas las cosas absurdas que viajan por mi cabeza...
Y sigo odiando: ser tan rematadamente tonta y ser consciente de ello, lo que me aferro a cada cosa que pasa por delante sin pensármelo dos veces lanzándome a la piscina sin flotador ni gafas de bucear, lo irremediablemente inocente que llego a ser (supongo que cuando quiero) y un sin fin de cosas más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario